lunes, 17 de agosto de 2009

Te escribo

Te escribo porque es la única forma decente en que te puedo decir que te amo. Te escribo porque no se tocar ningún instrumento. Te escribo porque tu amor me redime. Te escribo porque al hacerlo le encuentro sentido a las palabras, y porque algo bueno hay que hacer con ellas.

Te escribo porque mi mano es más hábil que mi boca. Te escribo porque nadie lo ha hecho. Te escribo porque te lo mereces. Te escribo para sacarle provecho a mi pc nueva. Te escribo para acercarte cuando estás lejos y para extrañarte menos.

Te escribo para que me quieras. Te escribo para que me recuerdes con cariño cuando ya no esté. Te escribo para que seamos inmortales a través de las letras. Te escribo porque no sé si tendré un libro para hacerlo. Te escribo porque no me da roche que el mundo se entere.

Te escribo para que me quieras más que en el párrafo anterior. Te escribo porque sufro de insomnio. Te escribo porque me pican los dedos a hacerlo. Te escribo para encontrarle un nuevo significado a las palabras. Te escribo para agradecerte.

Te escribo para que me veas lindo. Te escribo para que me beses más. Te escribo para que me hagas el amor con más pasión, hasta el punto de quemarnos. Te escribo porque la frase “te amo” me quedó corta para expresar lo que siento por ti.

Te escribo porque pusiste fin a años de mala racha. Te escribo porque mi mente te piensa siempre. Te escribo para que me admires. Te escribo para que después le puedas enseñar este texto a tus amigas y vean que tu enamorado escribe mejor de lo que les han escrito a ellas.

Te escribo porque tengo nostalgia de ti. Te escribo no te puedo esperar. Te escribo porque no tengo Dios, pero sí diosa. Te escribo porque hay una voz en mi cerebro que me dicta qué te tengo que escribir. Te escribo aquí porque es más bacán que estar mandando mensajes de textos. Te escribo porque odio el Twitter.

Te escribo porque es la continuación de algo que creo he venido haciendo en vidas pasadas. Te escribo porque creo en el deja vu. Te escribo porque mis músculos, mi sangre, mis entrañas, mis neuronas, mis tripas, mis venas, mis nervios me empujan a hacerlo. Te escribo para que estas palabras hagan eco más allá de esta pantalla.

Te escribo para que sonrías al leer estas líneas. Y te escribo porque sé que no veré esa sonrisa perfecta pero sabré que es por esto que te escribo.

domingo, 16 de agosto de 2009

Certezas


Habiendo llegado a la mitad de la vida, también he llegado a tener ciertas certezas de cosas que no haré (a menos que ocurra algo inesperado) en la otra mitad que me resta.

Es 99.99% seguro que no seré la estrella de rock que llene estadios alrededor del mundo. Es muy pero muy probable que nunca llegue a tocar con destreza algún instrumento musical. Es casi seguro que nunca más vuelva a ver un concierto de Soda Stereo, ya que primero tendrían que juntarse de nuevo. Es casi un hecho que nunca aprenderé a nadar ni a ser un gran bailarín; así como tampoco llegaré a ser un gran escritor. Un Nobel en literatura ni soñarlo, quizá en dos vidas más y esto es. Es muy probable que nunca haga el amor con dos mujeres bellas a la vez ni realice muchas de mis fantasías en ese aspecto. Me va a faltar vida y dinero para conocer las Pirámides de Egipto, la Muralla China, Paris, Tailandia, Londres, el desierto de Sahara, la sabana africana, Rusia, hacer el viaje por el Amazonas de Perú a Brasil, conocer Disney, las Torres Petronas, Stoneage, el Coliseo Romano, La Capilla Sixtina, Grecia, ni que tampoco conozca el Taj Mahal, o Australia, Venecia, Belén, Madagascar, Guinea, o una, aunque sea una isla del archipiélago de Malasia.

Tal vez las únicas veces que vea una aurora boreal sólo sean por foto. Es casi seguro que para cuando consiga la visa y el dinero para conocer el polo norte ya no haya nada de hielo. Es muy probable que nunca gane un festival de Cannes de publicidad ni llegue a estar en el hall de la fama de esta profesión. Es casi un hecho que me quedaré calvo antes de los 35. Tengo la seguridad que nunca tendré un cuerpo atlético porque soy muy flojo para los ejercicios y porque me encanta la comida. Está por descontado que no me sacaré la lotería, en principio porque no la compro y si así lo hiciera sería más fácil ponerse a buscar tesoros debajo del mar. Es casi un hecho que nunca tendré una casa grande en la ciudad, o una casa de playa. Es muy probable que siempre viva de alquilado o se me acabe la vida pagando la hipoteca de un departamentito que quizá lo terminen de pagar mis hijos. Es muy probable que nunca tenga hijos. Es un hecho, una resignación, que no he sido ni seré el primer ni último hombre en la vida de mis parejas. Así como también veo improbable que ellas me recuerden con cariño, o más aún, que tan solo me recuerden.

Tal vez nunca asista a la final de un Mundial de fútbol ni vaya a Standford Bridge a ver un partido del Chelsea. Es muy difícil que gane una promoción, sorteo, una chapita marcada, un sticker ganador, o una tómbola de mercadito. Y más yuca es que pueda viajar a la luna o ver la tierra desde el espacio. Es probable que nunca me paguen lo que me deben pagar, ni que me compre un auto último modelo sin tener que endeudarme o vender mis dos riñones, mi hígado y un pulmón.

Por último, es casi un hecho que este blog no llegará a ser tan famoso como el de Renato Cisneros, ni que quien escribe tenga las centenas de fans y admiradoras que él muy bien se las ha sabido ganar. Es casi seguro que este artículo se perderá en un rincón olvidado del ciberespacio, y que será leído en un millón de años luz por un cibernauta despistado que quizá no tenga tantas certezas como las que uno tiene.

Vivir para contarla


Un artículo publicado hace algún tiempo en un diario de Lima, escrito por este pechito.

Vivir para contarla

Los testimonios de tres personas que sobrevivieron al terremoto del 15 de agosto y que actualmente se encuentran internados en el Hospital Rebagliati. Aquí sus historias.

El terremoto ya pasó, pero Pablo Bueno (25) tiembla cada vez que recuerda esa noche. El joven comerciante salía de su tienda llevando en brazos el pedido de una mercadería cuando lo sorprendió el sismo. La zona más segura de la calle Comercio en Pisco es la Plaza de Armas ubicada a 2 cuadras de donde él está parado. Entonces, cuando las casas de adobe se empiezan a caer como castillos de naipes Pablo sabe que debe correr. Lo que vino después es parte de una película macabra en cámara lenta: Pablo corre esquivando personas y postes que se caen delante suyo, la plaza está a 50 metros, Pablo sigue corriendo, 25 metros, run Pablo, run, 15 metros, la Plaza de Armas se abre ante sus ojos como la salvación, él respira, pero la muerte le da un zarpazo: la pared de adobe de la última casa, que hace esquina con la Plaza, lo sepulta de la cintura para abajo. Antes de desmayarse logra ver cómo se derrumba la Iglesia del Señor de Luren con más de 200 personas adentro. Más tarde despierta en un lugar parecido al infierno: mujeres y hombres llorando, personas con las heridas expuestas en carne viva, padres desgarrados abrazando los cadáveres de sus hijos pequeños… es el Hospital de Pisco donde había sido evacuado. Por la mañana del jueves, Pablo, fue traído de urgencia a Lima en un avión de la Fuerza Aérea y ese mismo día lo operaron y le pusieron unos clavos en su pierna izquierda.

Isabel Barrutia (56) es enfermera en Chincha y se encontraba de franco ese día, pero las desgracias no conocen feriados. Ella ve cómo su pared de adobe se hincha igual que los picarones que preparaba. Tiene 56 años pero da un brinco como si tuviera 15 para esquivarla; sin embargo uno de los ladrillos de adobe le deja un edema cerebral que la tiene desmayada hasta el sábado. Hoy, en su cama del Hospital Rebagliati, no puede evitar dar un salto cada vez que siente las réplicas.

David Gamedo (25) se encontraba jugando fulbito en la pista frente a su casa en Pisco cuando se inició el terremoto. Su familia estaba a salvo con él, pero el joven con síndrome de down se dio cuenta que su equipo no estaba completo: faltaba su hermano mayor que no podía caminar porque había sido operado de la pierna y estaba en el último cuarto de la casa. El amor por él es más grande que el miedo al terremoto, y sin pensarlo, el ganador de la medalla de bronce de hockey en las Olimpiadas Especiales de Alaska 2001, entró corriendo para rescatarlo. Esquivar ladrillos de adobe no es lo mismo que esquivar rivales, pero él tiene un temple inquebrantable, no así la pared del vecino que se derrumba aplastándole la pierna. David ha sido operado y está a la espera de otra cirugía donde le confirmarán si salva o no la pierna. El medallista espera que sí para volver a representar al Perú en las próximas Olimpiadas Especiales, porque el terremoto y el dolor no le han quitado la sonrisa. Sólo por eso merece la medalla de oro.

Sobredosis de internet


Hace algunos meses que estoy sin pareja. Confieso que he sido fiel durante el tiempo que duró nuestro corto romance. Fui ratón de un solo hueco (de todos los que ella tenía en realidad). No hubo necesidad de otra u otras chicas simplemente porque la que tenía llenaba todos los espacios. El sexo era genial. Llegué incluso a eliminar mi agenda roja con los nombres y números de teléfono de varias chicas que aullaban así no hubiera luna llena. Viéndolo en retrospectiva, tal vez no debí hacerlo, pero ya es muy tarde para lamentarse.

Quienes hayan pasado por una etapa productiva de sexo y de ahí repentinamente a nada, comprenderán que el cambio abrupto es demoledor.

Viernes 12. 7 pm, hora punta. Línea El Rápido. Contra mi voluntad marito se despierta. Me esfuerzo por no rozar nadie pero sigue subiendo gente al bendito micro. Ambos pasamanos, colaboren por favor, al fondo al sitio. Si, huevón, bien al fondo va a quedar. El roce era inevitable, así que ni modo, busco donde acomodarme sin que me hagan roche. Entre el gordo y la chica universitaria que me dieron un poco de espacio para pasar creo que ya se habrán imaginado detrás de quien me quedé. Esto se pone bueno, esto se pone caliente, a todos los invito, porque al fondo hay sitio. Perdón srta., pero radio Moda, te mueve. No sé si la chica le habrá molestado pero a mi me había quedado claro que algo tenía que hacer por calmar las ansias de mi apéndice urgentemente.

Ese incidente me hizo echar de menos “esas noches de calor llenas de ansiedad” Y ahora “Sofocado por el sueño y la presión busco un cuerpo para amar…pronta entrega por favor”.
Ese fin de semana llamé a una amiga incondicional. En one me paró el coche: no quiero que salgamos para ir a un hotel, como la última vez. Estaba claro que la iba a tener difícil convencerla, en principio porque no tenía ganas de “convencerla”. Vamos a comer algo, vamos al cine, a pasear, me dijo. Primero lo otro y después paseamos, qué dices. Eres imposible. Tururú, tururú, tururú. ¿Aló? ¿Aló?

Confieso que nunca he pagado por una sesión de sex express. No tengo nada en contra de los que lo hacen, pero no es mi feeling. Quizá me molesta que me apuren y no poder besar a la chica en cuestión. Recuerden que las ruflis no besan. Así que esta opción estaba descartada.
Busco entre mis contactos de msn y le propongo salir a un par de amigas. Al enterarse que estoy sin flaca el no es contundente. Mierda, no puedo creer que se me note ansioso. Las flacas, todas, tienen la capacidad de oler la ansiedad en los hombres, ese es su sexto sentido, su alarma de advertencia. Me echo para atrás en la silla de mi escritorio, derrotado, triste, solo…cagado. Marito se levanta sin que lo llamen. Lo miro de reojo, tú también estás cagado, no pases piola, le digo.

¿Y si salgo a correr? Un poco de deporte quizá ayude. Me pongo mis zapatillas, un buzo y a la calle. En el parque una especie de cofradía, amantes del deporte con sus ipods sujetos en el brazo corren en círculos por la vereda. A la segunda vuelta estoy hecho trapo. Peor aún, acabo más arrecho porque iba detrás de una chica con bonito derriere. El remedio resultó peor que la enfermedad.

Un baño frío quizá ayude, he oído de esas terapias. El efecto del agua helada fue bueno para marito momentáneamente, pero no para mi salud: me resfrié. Si antes no querían salir conmigo, ahora pensarán que estoy con la gripe porcina y será más difícil. Tmr.

Resignado, quito de mis favoritos varias páginas de publicidad y agrego otras tantas más coloradas. Redtube.com, xvideos.com, y el famoso cholotube se vuelven mis páginas más recurrentes. Miro por la ventana, las ramas de los árboles se agitan frenéticas, hace viento, es el momento ideal para volar cometa, para sumergirse en placeres autocomplacientes. Caballero ps. Busco un videito largo...amateur cute teen with beautiful pussy parece bien, y me preparo para reincorporarme al gremio de pajeros anónimos. Un poco de música para amenizar el ambiente, veamos si hay algo de Soda que maride con este momento. Listo. Ahora con tu permiso, ponte a un costadito porque estás en la línea de tiro.

video

Un videito que va a tono con el post (del minuto 3.42 hasta el final es la mejor parte):

Hola choledad


Ir a la Calle de las Pizzas es de cholos. No tener cable es ser cholo. Ver la programación nacional es ser cholo. No tener visa a Europa o a EEUU es ser cholo. Programar tus vacaciones a cualquier lugar que no sea Cusco ni el extranjero es ser cholo. Viajar por Fiori es ser cholo. Viajar en combi es ser cholo. Ponerle a sus hijos Michael, Stefano o cualquier otro nombre extranjero cuando tiene rasgos peruanazos es ser doblemente cholo. Ir a Agua Dulce en verano es ser cholo. No haber ido a Máncora es ser cholo. Comer en los agachaditos es ser cholo. No haber ido al Astrid y Gastón, o a alguno de los restaurantes del más famoso cocinero peruano es ser cholo.

No tener apellido extranjero o algún ancestro en 3er grado proveniente del extranjero es ser cholo. Votar por Humala es ser cholo. No tener casa de playa en Asia es ser cholo. No tener casa o depa en el extranjero es ser cholo. No tener doble nacionalidad es ser cholo. Comer cuy es ser cholo. No saber inglés, francés (y preferiblemente mandarín) o algún otro idioma que no sea quechua es ser cholo. Peinarse en cualquier peluquería de barrio es ser cholo. No tener Ipod o Iphone es ser cholo.

Ir a los conciertos en cualquier zona que no sea la más cara es ser cholo. No meter palabras de origen extranjero en tu conversación es ser cholo. No estar en facebook es ser cholo. Tener un perro chusco, sin raza, es ser cholo. Tomar cerveza es ser cholo. No tomar Evian es ser cholo. No ir al gym es ser cholo. No tener un personal training es ser cholo.

Viajar en clase económica o turística es ser cholo. No tener a tus hijos matriculados en un colegio high es ser cholo. Hospedarte en un hotel de tres estrellas o menos es ser cholo. Celebrar el día de La Canción Criolla y no Halloween es ser cholo. No tener chofer es ser cholo. No ir al Jockey Plaza de shopping es ser cholo. No ir al teatro es ser cholo. No aparecer en Cosas o en la sección sociales de Somos es ser cholo. Si no te gusta la comida japonesa eres cholo.
Tener pasatiempos, que no tengan nada que ver con correr tabla o criar caballos es ser cholo. Puedes bailar, pero no decir que te gusta ni tener ningún cd del Grupo 5, los Hermanos Yaipén o cualquier otro grupo de chicha, sino eres cholo. Usar zapatillas blancas con jean es ser cholo. Ir a Gamarra es ser cholo. No leer a Paulo Coelho o Deepak Chopra es ser cholo. Preferir los anticuchos y el rachi a la comida novoandina es ser cholo. Casarte con una chola, te convierte en cholo. Tener un antepasado cholo te vuelve cholo. Si tu hijo no nace blanquito (negrito puede pasar piola) entonces es cholo. Casarse en matrimonio masivo organizado por la Municipalidad es ser cholo. Si no tienes apellido compuesto eres cholo. Si no te gusta Juan Diego Flores o te casas en la Catedral eres cholo.

Que hayas hecho una de las cosas, (sólo una), de las anteriormente mencionadas es ser cholo. Tener un blog para hablar de los cholos es ser cholo. Pero leer hasta el final de ese post acerca de los cholos es ser recontracholo.

Morir por cuenta propia


Pocos saben que este pechito también escribía para un diario. Aquí una de las crónicas publicada en Noviembre de 2007. Las cifras, lamentablemente, aumentan año tras año.

Morir por cuenta propia
Razones y sinrazones para suicidarse

Más de cien palabras, más de cien motivos
Para no cortarse de un tajo las venas,
Más de cien pupilas donde vernos vivos,
Más de cien mentiras que valen la pena.
Joaquín Sabina

En lo que va del 2007 cerca de 300 personas se han quitado la vida, una cifra escalofriantemente más alta que el año pasado. 20% más según el Instituto Guestalt de Lima. “El suicidio es la consecuencia de una suma de cosas. La depresión es el ingrediente fuerte dentro de un cóctel de miserias y vacíos” señala Freddy Vásquez, del Hospital de Salud Mental Hideyo Noguchi. Indica que el 75% de los suicidas sufren de depresión.

Callao, 8 de septiembre. Sumido en esa fuerte depresión de la que habla el experto, el cambista de dólares Manfrin Calderón Jiménez (30) amarra su casaca en la baranda de su camarote. No había nadie en casa para oír sus gritos. Su mamá vendría luego del mercado y hallaría el cadáver de su único hijo. Y las leyes de la naturaleza dicen que los hijos deben enterrar a los padres y no al revés.

Lo cierto es que Manfrin encaja dentro del perfil del suicida varón peruano: mediana edad, soltero, con problemas económicos y/o problemas de pareja. Como Luis Alberto Tapia Moreno (23). San Martín de Porres, lunes 13 de agosto. Luis ingresa al hostal Paraíso de la Avenida Tomás Valle con su pareja cinco años menor que él. Luego de tener relaciones ella le dijo que lo abandonaría. La noticia es un misil intercontinental desde el otro lado de la cama. Una vez que ella se va, él tiende una soga de la viga del techo y se la coloca alrededor del cuello. Sube a la silla, desde allá arriba la vida tiene otra altura, y antes de derramar sus últimas lágrimas se deja caer sin remordimientos.

Las estadísticas señalan que son las mujeres quienes más lo intentan pero son los hombres los que más logran su cometido. Indican también que el perfil de las suicidas es una mujer joven, estudiante, ama de casa, que ingiere sobredosis de pastillas o se envenena. San Luis, domingo 9 de Septiembre. Sin embargo Madeleine Quispe Guerra (22) escogió la horca como vía de escape quizá no tanto para darle la contra a las estadísticas sino a su pareja Gilmer Juárez Carvajal (23) con quien nunca se ponía de acuerdo. Y aunque fue él quien le dio los primeros auxilios y la llevó deprisa a la clínica Santa Lucía la muerte fue más puntual.

Según el psiquiatra Freddy Vásquez el suicidio es un fenómeno mundial en las sociedades modernas. “El ritmo de vida hace que nuestro sistema sea más desintegrado y estresante. Hay poca relación con la familia y con los amigos; como no hay interacción, las personas se aíslan y deprimen. Estamos hablando de soledad” afirma.

“Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada” escribió el poeta italiano (y también suicida) Césare Pavese. Lince, miércoles 1 de agosto. Presa de esa maldita soledad el suboficial José Luis Espino Salas (30) decidió poner fin a sus días al no poder soportar el abandono al que había sido desterrado. Su mujer se había marchado del hogar con su hija de 8 meses. En la radio una canción de Charly García no le servía de aliento: …Y un sensual abandono vendrá, y el fin. Y llevas el caño a tu sien apretando bien las muelas, y cierras los ojos y ves, todo muere en primavera. El suboficial de la Divpolcan coge su arma de reglamento, la calibre 38 sale de su recámara, le atraviesa el cráneo y llega a la crónica roja al día siguiente.

El psiquiatra señala que la tendencia suicida puede ser heredada. “Hay un 7% a 10% de componente genético en la población suicida. Si tus padres o tus abuelos se suicidaron tú también puedes ser un suicida en potencia”

En Lima se suicidan más los pobres, tal vez porque siempre son mayoría. Y la mayoría se mató este año en San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores y Comas. “Aparte de la herencia genética, súmale que crecen en un hogar disfuncional donde son maltratados, eso genera depresión, y agrégale pobreza económica y pobreza afectiva, y tienes un potencial suicida” señala.Pero el suicidio también es para algunos el remedio de enfermedades incurables. Jesús María, martes 14 de agosto. Al suboficial en retiro Roberto Yataco (56) le diagnosticaron un cáncer terminal. El ex agente le teme más al cáncer que a un cuchillo de cocina y se corta la yugular. Los médicos no pudieron hacer nada para salvarlo.

Freddy Vásquez señala que en Lima se produce el 75% de los suicidios del Perú, pero en provincias quizá haya más casos que no son reportados. Muchos de ellos son disfrazados con ataques cardiacos, derrames cerebrales, etc, hay una especie de vergüenza en la sociedad con respecto del suicidio.

Indica que en la segunda mitad del año se producen más casos, siendo la primavera la época de mayor incidencia. Pero el mes más propenso es diciembre por las fiestas de Navidad y Año Nuevo que acentúan el sentimiento de depresión. En esta época muchos niños también se matan porque coincide con la entrega de libretas de notas y temen ser castigados por sus padres.Vásquez dice que la única forma de combatir esto es con amor (sí, amor, aunque suene cursi). “El apoyo de la familia es fundamental. Es necesario detectar problemas de depresión manifestados en falta de sueño, irritabilidad, tristeza, baja autoestima. Tiene que haber detección y seguimiento a largo plazo” indica.

Datos
· Dos víctimas del terremoto del 15 de agosto se han quitado la vida.
· 32 niños vienen suicidándose este año.

Ranking de formas de morir
1. Ahorcamiento
2. Envenenamiento
3. Arma de fuego
4. Lanzamiento
5. Corte

Filicidas aumentaron este año

11 padres se quitaron la vida con sus hijos
9 hombres mataron a sus mujeres y luego se suicidaron
3 casos donde la persona mató a toda la familia y luego se auto eliminó

Mario Toulier
Noviembre de 2007

Cuando calienta el sol


El calor me levanta, literalmente me bota de la cama. El gringo ha salido con furia esta mañana. Son las seis pero parece la una. Me ducho y dejo caer el agua por mi espalda alucinando que es una cascada que me quita el stress en su caída. A los cinco minutos de haber salido de la ducha ya quiero regresar a ella. Mientras desayuno la mamacita de canal 4, Verónica Linares, dice que hoy el servicio meteorológico pronostica el día más caluroso en lo que va del verano. La cagada.

Como hace años renuncié a conducir en esta ciudad (otra sería la luz si estuviéramos en Suiza, donde no te meten el carro ni hay huecos en las pistas) tengo que chapar mi combi, mi microbio. Caballero, al fondo entran cuatro. Parado estoy bien, causa, tranquilízate. Vesta gorda, ¿por qué no abre la luna? Ta, mare ese pelado tampoco abre su ventana, ¿pensará que se despeina? Muy a mi pesar, el pensamiento fue inevitable: qué cholos, carajo. Después pensé que no debí pensar eso, y mucho menos escribirlo, pero en fin, quien no ha choleado, ni ha negreado en su vida, que tire la primera piedra. Qué piedras, rocones lloverían.

Qué lindoooo día en nuestra ciudad capital, hoy ha salido un sol radiante, esplendoroso….Sí, huevona, como tú estas en tu cabina de radio, con aire acondicionado….El día está hermoso, como para ir a la playa, disfrutar del verano, de los rayos solares…Que un rayo te parta el culo entonces…. Estamos listos para empezar el concurso entre los académicos y los universitarios, hagan sus llamadas…. Qué rica vida la de esos huevones, no tienen que trabajar en verano porque están de vacaciones, se van a la playa, miran los culitos, hace calor, se meten al mar, si tienen hambre comen su cebichito, más culitos, y más cebichito, y me salió verso sin hacer esfuerzo. No hay duda, los estudiantes y los locutores de radio son los que más disfrutan del verano.

La voz de alerta vino del cobrador a 80km/h. Casi todos cierran a tiempo sus ventanas, menos un punta que dejó una rendija por donde entraron tres globos al hilo. Uno le dio de lleno en la cara, haciendo que sus lentes cayeran al suelo con la fuerza del impacto, los otros en su pecho. Esos conchas tienen una puntería, ta mare. No hay nada que hacer, el peruano sería campeón de tiro con globo, si hubiera esa categoría en las olimpiadas, carajo. Pero anda pregúntale a esos tira globos, cuánto es siete por ocho. Salen jalados.

Los lentes del tipo, por el movimiento del carro, acabaron por los asientos de adelante, donde una señora buenagente se los pateó. El cobrador colaboró con su franela grasosa para secarle el roche al compadre. Una chica bien simpática soltó unas frases contra los lanza globos. Ah, sí, sí asentí con la cabeza, todo lo que tu digas mamacita está perfecto, sólo sigue mirándome con tus ojitos marrones. El fercho frena en seco y tengo que agarrar a la chica simpática de la cintura para que no se caiga. Eso, maestro, Radio Moda, te mueeeeve. Pero mi suerte nunca dura tanto, la chica simpática se bajó y subió más gente y a mi lado se paró un gordo seboso. Y no lo digo con ánimo de subajarlo, pero el compadre sudaba como si el Molinero Express fuera un sauna. Lo miro de reojo y mi vista se topa con su alacrán peludo que se veía por la abertura de la manga. Y apestaba como no tienen idea. O sea, yo me pregunto, si supuestamente la economía está en alza, ¿qué pasa que la gente no tiene para comprarse ni siquiera un desodorante? ¿Tan caídos estamos? Aunque sea frótate tu limoncito en el alacrán para disimular.

Felizmente en el trabajo tengo aire acondicionado. Pero no siempre he trabajado con esa comodidad, también he sufrido el aire caliente del ventilador, también he tenido que tirar cerro a 31 grados de calor. Y me he convencido que hay trabajos que simplemente son criminales en verano. ¿Usted amigo lector se animaría a ser un vendedor puerta a puerta en verano, caminando por toda la ciudad con su camisa manga corta hecha de material sintético? ¿Ustedes creen que los vigilantes la pasan bonito en verano metidos en ese horrible uniforme marrón? ¿Ustedes creen que los taxistas disfrutan el verano? Las llantas se desgastan más en verano, el carro se recalienta más rápido y los pasajeros suben acalorados y renegando. Entre taxistas y guachimanes juntos hacemos la mitad de la población de Lima.

No se crea que no me gusta el verano. A decir verdad me gusta tanto como ir caminando por la playa y que los restos de tallarines escondidos en la arena se enreden entre los dedos de mis pies. Pero una de las cosas buenas del verano – y creo que la única-, y estoy seguro que muchos caballeros estarán de acuerdo conmigo, es que el verano aligera de ropa a las chicas. La mirada se entretiene con los tops, los jeans a la cadera, (mejor si son ultra cadera), y las minifaldas cada vez más mini.

Aquellas chicas que dicen que el verano es lo máximo, habría que recordarles cuando se mantienen sitiadas en sus casas los días domingos de febrero por los carnavales. Las que pagan pato son las natacholas, porque ese es su día libre. O cuando van por la calle con sus minifaldas, acuérdense de los faltosos que les dicen mamita qué rica estás, o de los más tímidos –pero no por eso menos incómodo- que les quedan mirando las piernas y las desvisten con la mirada. O cuando van por la calle y se les cruza una cucarachita. Y es que en esta época también abundan los bichos como polillas, moscas y zancudos. Y no me salgan con que Raid Max, las mata bien muertas.

Ahora, claro, me puedes decir, que la playita es más rica los días de verano. Puede que sí, puede que no. Yo la he pasado muy bien en las noches de verano en las playas de la Costa Verde, y mi auto era una rana. Y ojo que antes de exponerte al sol tienes que aplicarte bloqueador, protector y un montón de incómodas cremas sobre la piel. Pero lo más difícil es encontrar playas limpias en verano. Para encontrar una playa decente tienes que viajar cada vez más lejos. Las de Lima metropolitana no te las recomiendo, anda a un edificio alto, mira hacia el mar y verás una mancha marrón acechando nuestras costas. No, no es fitoplancton, el fitoplancton no tiene olor a colector. Por eso nuestros peces están bien alimentados, bien tacuchis. Nuestros modestos pescadores artesanales de Chorrillos y el Callao nunca se internan tanto hacia el mar. Ya casi es mediodía, hace calor y se me ha antojado un cebichito.

There is a light…



Joaquín mira a través de la lupa y coloca con precisión la última pestaña antes que la silicona pierda su efecto. Eran unas pestañas negras, largas, arqueadas, muy bonitas, a las que no se podía ser indiferente. Joaquín hacía y reparaba muñecas artesanales en su taller situado en una discreta calle de Lince.

Todas sus muñecas eran únicas y distintas. Había perdido el número de cuántas llevaba fabricadas, pero no dejaba de sentir un cariño especial por las que aún conservaba en la vitrina. Su harén de miniatura estaba compuesto por la morena de cabellos ensortijados y labios carnosos, la colegial con diminutos sujetadores de cabello en forma de mariposa, la universitaria con el cabello suelto y libros en la mano, la rockera con un peinado de vanguardia y la deportista con el cabello sujeto con un moño. Al lado de ellas estaba la enfermera de peinado sencillo, la cholita de trenzas, la profesora con un peinado conservador y lentes de montura grande, la policía de uniforme verde y el cabello dentro del kepí. Estaba también la empleada de vestido largo y sencillo, y la ejecutiva con su cabello bien cuidado y sastre impecable. Había la muñeca de una niña con su vestido de flores rosas, también la abogada de aspecto inteligente y cabellos castaños, le seguía la guapa publicista, y más guapa aún, la modelo y sus medidas perfectas a escala.

Separada de ellas, esperando por sus cabellos, estaba la futura Marilyn, con un vestido de pliegues blanco, idéntico al que usó la noche que cantó happy birthday Mister President.

Ya en la calle el frío traspasa su chaqueta. Estaba cansado pero no mucho. Enciende un cigarrillo y camina por la avenida Arequipa mientras piensa que la noche aún puede ofrecerle alguna sorpresa.

En Nébula la música suena mejor que nunca, y los dos tragos previos, lo animaron a acercarse a la chibola rubia que bailaba sola en medio de la pista. Ella le dijo que se llamaba Cecilia y que era fanática de los Smiths. Bailaron varias canciones y hablaron de lo gran músico que era Morrisey. Cuando ella le tuvo confianza, le contó que esta noche se había escapado de su casa, que no se llevaba bien con sus padres y que se llevaba mejor con el controlador en la puerta de la discoteca que la dejaba pasar gratis. También le dijo que el colegio de monjas donde estudiaba le parecía aburridísimo y que casi no tenía amigas ahí. Cuando empezaron a sonar los primeros acordes de There is a light that never goes out lleva a Joaquín a la pista de baile. Es mi canción favorita, llegó a oír él entre la multitud de voces que ya la cantaban a gritos como si fuese un himno. Más tarde bebieron algunas cervezas y compartieron un porrito de marihuana que tenía Joaquín. Él vio la oportunidad y besó a la chiquilla con entusiasmo. Luego le pidió que lo acompañe a su casa para traer más hierba porque no confiaba en los dealers de la Calle de las Pizzas. Ella aceptó.

El taxi amarillo donde va la pareja avanza a toda prisa por la avenida Arequipa. Las manos de Joaquín viajan a la misma velocidad debajo de la blusa de la chibola. El taxista mira por el espejo retrovisor de rato en rato para ganarse con el manoseo. Trabajar de madrugada tiene sus recompensas. Luego de unos minutos el taxi los deja cerca del taller de muñecas, a mitad de una calle solitaria y mal iluminada.

Joaquín arma un porrito mientras ella mira la vitrina con muñecas. Están bonitas, ¿tú las haces?, pregunta. Es uno de mis encantos, responde él detrás del mostrador. Luego le alcanza el porrito recién armado y ella lo sostiene con delicadeza, casi con elegancia. Joaquín se acerca y le acaricia suavemente el cabello rubio, sintiendo cada hebra entre sus dedos. Hazte un moño, sino se te va a impregnar con el olor, le dice. Luego ataca el punto débil de toda mujer: el cuello. Ella se estremece, Joaquín besa los pechos tiernos de la chiquilla y de un solo tirón le baja el jean y el hilo dental negro. Antes que termine la noche la hizo suya dos veces.

La niña señala con seguridad la muñeca rubia de vestido blanco. La mamá pregunta su precio y pide que se la muestren. Joaquín saca a Marilyn de la vitrina y la señora lo examina con detenimiento. Le quedó muy bonita, joven, parece tan real – le dice – Me la llevo. Joaquín sonríe para sí mismo, siente un poco de orgullo, se da cuenta que su técnica se ha ido perfeccionando cada vez más con la práctica.

El sargento Chocano, de la Policía de Investigaciones, tiene que sortear los matorrales de los Pantanos de Villa para llegar al cuerpo de la joven mujer que flota sobre el agua. Un recolector de plásticos y botellas había encontrado el cadáver a primera hora de la mañana. Enciérrenlo hasta que lo interroguemos – había ordenado Chocano – Y que no converse con nadie. Sabía que ese infeliz era inocente pero no quería que la noticia llegase a la prensa. No le convenía. No tenía respuestas para dar, no tenía culpables que entregar, ni siquiera sospechosos. Era la segunda víctima de este mes y la más reciente de una larga lista. No necesitó del médico legista para saber que el modus operandi era siempre el mismo: muerte por asfixia. Chocano mira a la chica y trata de imaginar cómo y dónde pudo haber conocido al psicópata que la asesinó y luego la rapó. El hijo de puta tampoco le dejó las pestañas – dice uno de los investigadores. El agua ha retirado el maquillaje del rostro de la chiquilla, su piel luce blanca, pálida, parece una muñeca de porcelana esperando por sus cabellos.

Evelyn


“Por otro lado es posible, mi querida María, donde quiera que estés, que el amor sea una mierda, pero estoy seguro de que existe por allí, en algún lugar, aunque tú y yo no lo hayamos conocido.”
Instrucciones para atrapar un ángel
Javier Arévalo

Evelyn llegó a vivir a nuestro barrio a inicios de un verano. Vino con su mamá, y ocuparon la casa que unos vecinos decidieron alquilar luego de viajar. Aquí nunca tuvo amigas, y creo que no tenía ganas de tenerlas. Su forma de ser: irresponsable, inmadura, pero sobre todo libre, molestaba a las demás chicas. Mientras ellas salían de la etapa de coleccionar muñecas, Evelyn, se divertía y jugaba a coleccionarnos. No era bonita, era más bien fea, aunque lo lejano del recuerdo la embellece un poco, pero eso no impidió que en poco tiempo nos convirtiera en cómplices de sus aventuras cuando la visitábamos por las tardes.

Tocábamos el timbre casi siempre a la misma hora. Ella salía y nos recibía en la puerta, y luego de hacernos esperar un poco, nos hacía pasar uno por uno. Nunca se dejaba besar al primer intento, pero tampoco teníamos que rogarle, sólo había que dejarla tomar la iniciativa en el oscuro pasadizo que se convirtió, en un inicio, en testigo de sus lances amatorios.

Cuando la visité, luego de sortearnos los turnos entre los amigos del barrio, me dijo:
- ¿Tú eres Mario, verdad?
- Sí – le contesté con la voz entrecortada.
- Es la primera vez que vienes… ¿tienes miedo? Estás temblando.
- Un poco - me sinceré.
- No te preocupes, es normal. Tú déjame.

Entrelazó sus dedos con los míos, me empujo contra la pared y metió sus labios en mi boca. “Ves. No es tan difícil” – me dijo. Se desabotonó la blusa para dejarme ver sus pechos, rodeó mi cabeza con sus manos y me hundió en ellos. Eran unos pechos redondos, rosados y firmes y hubiera permanecido allí de no ser por los primeros silbidos que indicaban la agonía de mi tiempo, el cual no debía exceder los pactados veinte minutos por persona.

El pasadizo fue cambiado por la comodidad de su cama, donde llegábamos luego de conquistar los techos y bajar sigilosamente por una escalera al patio trasero y de allí a su cuarto. Lo hacíamos muy de noche, y nos confundíamos con el paisaje de sillas, muebles viejos y gatos techeros. Los afortunados éramos tres o cuatro que vivíamos en el mismo lado de la calle de Evelyn. Aparecíamos al filo de la medianoche, algunos llegaban en piyamas y esperábamos agazapados que ella encendiera la luz de su velador el cual nos servía de señal. No íbamos todos, ya teníamos sorteados los turnos, uno por noche, sin embargo acudíamos con la esperanza de que alguien perdiera su oportunidad al no aparecerse, con lo cual le tocaba el turno a la persona inmediata al ausente. A veces pedía que lleváramos a tal o cual chico como condición para seguir visitándola. Nosotros accedíamos a sus peticiones cuando se podía. Ella nos dejaba quedarnos hasta el amanecer si es que no hacíamos ruidos. A esa hora nos despedía con una sonrisa insomne y feliz en nuestras caras.

Su fama no tardó mucho en trascender las fronteras de nuestra cuadra. Al poco tiempo llegaron chicos y jóvenes en motocicletas de otros barrios atraídos por su reputación. Hasta que su madre un buen día descubrió el embarazo. Tendría un par de meses cuando se dio cuenta del bulto que se formaba en el vientre de su hija. Imposible que no lo hubiera notado, las mujeres siempre reconocen cuando otra mujer está embarazada. Lo que sucedió entonces nunca lo supimos. Lo más seguro es que la mamá le increpara por el responsable de ese hijo, y ella, con toda la verdad del mundo, no haya podido dar un nombre sin temor a equivocarse. Desde entonces, nunca más volvimos a visitarla. Al poco tiempo, para ocultar su vergüenza y la deshonra de su hija, la madre se mudó de casa, llevándose a Evelyn y separándola definitivamente de nosotros.

Alguien, no hace mucho, juró haberla visto rolliza, desaliñada, casi irreconocible en la zona más áspera de un barrio marginal. Dicen que llevaba un niño de la mano, que tendría alrededor de diez años; sin embargo este rumor nunca fue confirmado. Sin duda que al nacer la criatura ella vio en su mirada la mirada de alguno de nosotros (las mujeres también reconocen eso). Todos en su momento sentimos la jodida sensación de la duda en nuestros estómagos, pero ella, como si fuera otro de sus juegos, guardó el secreto y cargó sola con la culpa. Por más que calláramos para nadie fue un misterio que sentimos su ausencia de amiga complaciente.Va a ser difícil olvidarla. Cómo olvidar sus locuras. Cómo olvidar su predisposición para brindarnos sus favores de amiga tibia. Cómo olvidar que jugaba a sentirse mujer a sus dieciséis y nos hacía sentir hombres a nuestros fugaces catorce. Lo más probable es que no podamos hacerlo y, de alguna u otra forma, la extrañamos, aunque ninguno de nosotros lo admita jamás.


2do puesto Concurso de cuentos IPP 1998

Algunas reflexiones en Semana Santa

Aquella tarde de lunes habíamos ido con todo el equipo creativo de la agencia de publicidad a presentar campaña ante el cliente. El plato de fondo era el comercial de televisión. Habíamos llevados dos opciones: una que considerábamos bastante fuerte conceptualmente y otra más tradicional, chata, poco arriesgada, o sea, de relleno. El camino para que el comercial conceptual sea aprobado estaba servido. Expusimos nuestra primera idea y el cliente, mejor dicho la cliente, pareció no entenderla. Miró de costado, entrecerró los ojos, hizo un gesto como si hubiera visto una roca marciana. Su productor y pareja pareció entender la idea, su sonrisa así lo delataba, pero no quiso emitir ninguna opinión para no chocar contra la voluntad de la jefa. “No me gusta” dijo finalmente la cliente, “enséñenme la otra idea”. Se la expusimos, y esta vez fue ella la que sonrió, “esta puede ser, sólo tienen que hacer que salga un poco mejor, más simpática, llévenlo a post producción, no sé, ya es cosas de ustedes, pero así no quiero salir. Le hacen los cambios y les compro la idea” nos dijo. De regreso a la agencia me quedé pensando en la primera idea para saber qué hicimos mal: Se veía el primer plano de un televisor que era encendido, música salsa de fondo en la sala, entonces en el televisor aparecía la frase: Ampay: Wally con bataclana en estacionamiento, acompañada con la imagen media borrosa de un zambito chapando a una chica en el interior de un auto. Y de pronto, al televisor le caían un par de chimpunes, el maletín de mano que usan los futbolistas, una pelota de fútbol, y sobre la pantalla rajada se leía Magaly Tv, lunes a viernes a las 9pm. Contrasté esta idea con la segunda: Fondo blanco, Magaly en vestido largo, sonriendo, cabello al viento, como si estuviera en un descapotable, tratando de lucir espectacular, mostrando su (¿mejor?) sonrisa. Magaly Tv, lunes a viernes a las 9pm. No entendí hasta muchos años después (y cirugías también) por qué no explotaba mejor su imagen sarcástica, ácida, irreverente, que tanto rating le había dado, y prefería mostrarse cual reina de belleza. En fin, padre, a este cliente, y a otros similares, perdónalos porque no saben lo que hacen.

…………………
Era miércoles previo al jueves santo y la discoteca Vocé estaba full. Estaba con Rubí, una amiga de años que recientemente había terminado con su enamorado y que no había echo planes para viajar en esos días. “Vamos al Vocé, aún tenemos tiempo de pecar, mañana es jueves santo y no se va a poder” fue mi florito para convencerla. Rubí estaba putísima. Había ido con una minifalda, que tenía más mini que falda y un top que a duras penas contenía su 38b. De un tiempo a esta parte me estoy convenciendo que las mujeres se visten así no para los hombres, ni siquiera para ellas mismas, sino para las otras mujeres. Como para decirles “mira, zorra, yo estoy mejor que tú y soy la hembra más rica de este lugar”. Claro, las chicas que digan que no, lo dirán de envidia. Estás divina, te faltan las alitas nomás y serías una de las angelitas de Victoria’s Secret – le dije. Ella se sonrió, creo que más por compromiso que por otra cosa. No buscaba conquistarla, soy malo conquistando, confieso mi torpeza en esas lides. Siempre me ha intrigado saber qué es lo que los galancetes les dicen al oído a las mujeres mientras bailan y minutos después están saboreando la fruta conquistada. Si a eso le sumamos mi poca destreza bailando, ya se habrá convencido, amigo lector, que muchas chances no tenía, así que lo único que buscaba era pasarla bien unas horas y de ahí calabaza calabaza. Esto del reguetón es una maravilla, no por la letra ni por la música sino por la proximidad de los cuerpos. Y lo que pasó, pasó, entre tú y yo… cantaba Rubí. Jamás le pregunté los motivos de la separación pero lo intuía. Además para qué gastar balas en gallinazo. En la pista de baile Rubí estaba desatada, para mi mala suerte no me crucé con ningún conocido, ni siquiera con ningún urraco que me viera levantar mis puntos Bonus con mi amiga. Mientras regresábamos a la mesa en los parlantes sonaban los primeros acordes de Música Ligera. Ven, regresemos, vamos a bailar esa, me dice. Y aquel amor de música ligera, nada nos libra, nada más queda, gritaba a todo pulmón la discoteca y mi amiga en especial. Eres la única muñeca que canta, baila, y no usa pilas, le dije. Ella me miró fijamente con una sonrisa maliciosa, pasó su mano por detrás de mi cabeza y acercó su boca a mi boca. Ya se sabe que la carne es débil, y macerada en alcohol más débil aún, por eso no opuse resistencia. Nos seguimos besando en cada rincón de la discoteca. Su piel estaba dura y mis manos sentían un ligero y arrechante sudor en su cintura. Dije que me quedaría en casa de una amiga hasta mañana - me dijo. Como no había apuro la besé un poco más antes de salir de la discoteca. Felizmente la oferta de hoteles es variada en Lince y no hay que caminar mucho para encontrar uno.

- ¿Entramos a este de acá? – me preguntó.
-No, a ese no, preciosa, vamos a ese de allá.
-¿A cuál, a ese que dice Paraíso?-Sí, esta noche estarás conmigo en el Paraíso

All you need is love

Durante mucho tiempo pensé que el amor era un sentimiento al cual las personas le daban demasiada importancia, más incluso de la que debieran. Hoy estoy convencido que es uno de los motores (quizá el principal) que mueve al mundo.

La fuerza del amor radica en su poder de idealización, en sentir que hay algo o alguien que nos corresponde de alguna forma tratándonos y haciéndonos sentir bien.

La simpatía se inicia cuando descubrimos que la contraparte tiene gustos e intereses comunes al nuestro. Los psicólogos lo llaman identificación. ¿Cuándo usted conoció a su enamorada acaso no se llevó mejor con ella cuando descubrió que compartían las mismas aficiones en música, libros, cine, etc?

Las personas que van a los conciertos y están en primera fila cantando a todo pulmón las canciones lo hacen por el mismo motivo. Y los que van a los estadios los domingos a alentar a sus equipos favoritos de fútbol también sienten el mismo tipo de vínculo emocional. El Deportivo Municipal debe ser el equipo nacional más querido, y en ese aspecto son más campeones que la U o el Alianza. La conexión emocional que une a sus hinchas y al equipo puede ser tan apasionante, misteriosa y enigmática como sólo lo puede ser el amor.

Muchas empresas en internet se han hecho millonarias vinculando a hombres y mujeres a fin de que ellos encuentren el amor en páginas web del tipo match.com, o solteros y solteras.com. Hace algunos años, piratas cibernéticos de Europa mandaban e-mails con attaches a incautas personas con el título de: I love you. Los que recibían los mails pensaban: oh, ahí afuera hay alguien que me ama. Pero al dar doble clic sobre el attach las computadoras de las víctimas se infectaban con un devastador virus. Estos ejemplos nos muestran que el amor es una necesidad y nosotros como comunicadores debemos saber explotarla.
A principios de la década de los noventa, la publicidad de los bancos hacía énfasis en mostrar en ángulos contra picados los enormes edificios de sus sedes. Se veía a cajeras siempre sonrientes (que no lo eran tanto en esa época ya que no eran grabadas con cámaras para asegurar que brindaban un buen servicio). Se veía bóvedas llenas de dinero para dar la sensación de confianza, seguridad y liderazgo. Sólo un banco, el Banco Latino se animó a mostrar el lado humano y emocional en su comunicación. No era raro ver en ese entonces personas caminando orgullosas por las calles con un polo que decía: Soy Latino. ¿Hoy en día usted se luciría con un polo que tuviera la frase: Que viva el Crédito, o, Arriba Continental, o de algún otro donde tiene sus ahorros? Imposible que lo haga sino hay cariño de por medio.

Eso me hace recordar que hace algunos meses leí en el diario que una televisora en una provincia de Brasil había sacado de su programación al Chavo del Ocho. Al día siguiente llovieron cartas, llamadas, mails exigiendo la inmediata reposición de su programa favorito. Algo así sólo puede suceder cuando te ganas el corazón de las personas, entonces te adoptan y te hacen sentir como suyo porque les has dado satisfacciones. Como ocurrió con Coca Cola cuando en 1985 cambiaron la fórmula de esta bebida para contrarrestar una nueva gaseosa ideada por Pepsi. En cinco semanas se recibieron 8,000 llamadas diarias. El reclamo del público era uno solo: no te metas con mi Coca Cola de toda la vida, devuélveme el sabor original. Obviamente el fallido lanzamiento tuvo un paso fugaz por las góndolas de los autoservicios, y a esa misma velocidad fue despedido el gerente de marketing de tan descabellada campaña.
Por eso no lo olvide, si quiere vender más primero gánese el cariño de la gente. Cuando uno está enamorado hace lo que sea, y en el caso de los productos compra más, paga más. Antes de pensar en crear marcas registradas debemos pensar en crear marcas amadas. Gigantes como Disney, Coca Cola, VW, Nike lo saben muy bien.

En el Perú también tenemos marcas amadas: Sublime, Inca Kola, Helados Donofrio, Bembos. Aún recuerdo las caras de descontento de las personas cuando vieron que les habían achicado el Sublime luego que la empresa que las fabricara fuera adquirida por una transnacional. Ninguno de nosotros imagina un almuerzo sin Inca Kola, por más que ahora pertenezca a capitales extranjeros todavía sentimos que nos pertenece. Y nos indigna que los chilenos se apropien de nuestro suspiro a la limeña y del pisco. Pero seguramente el día que toquen a nuestro cevichito o Machu Picchu nuestro apático pueblo recién reaccionará como sólo se puede reaccionar cuando se meten con algo que amamos.

Y es que las afrentas de amor también se pagan. El consumidor no es tonto, es mejor hablarle con honestidad en nuestro mensaje, ofreciendo lo que en verdad nuestro producto es capaz de hacer y no exagerando beneficios. Porque, como en cualquier relación, si se sabe traicionado, entonces no nos quejemos de las pobres ventas a fin de mes, o de una posible bancarrota.Aún me pregunto qué habría sucedido si Pilsen hubiera admitido la mala producción de un lote de cervezas. Decir: lo siento, me equivoqué, perdónenme, es mejor que no decirlo. Si usted comete un error gravísimo en su relación de pareja y luego pide disculpas, existe la probabilidad de que sea perdonado. También puede que no, pero no lo sabrá hasta que no lo diga. En el caso de Pilsen tal vez hubiera perdido el primer lugar de aceptación, pero habría evitado la quiebra.

Las relaciones entre los consumidores y los productos son similares a los vínculos que lo unen a usted con la persona que ama. Es trabajo diario nutrirla y fortificarla con anuncios inteligentes, honestos, que sean relevantes para las personas. Recuerde siempre que en el amor y en los negocios la competencia es abundante y espera agazapada un descuido. Ahora, por culpa de eso, tengo que pensar en flores para mi enamorada. ¿Alguien recuerda cuál es el número de Rosatel?

La Novela


Cuatro de la tarde, aeropuerto de Barajas en Madrid. El boleto de avión en mis manos, escrita en el reverso con una promesa que se repite desde hace seis meses en las páginas de mi borrador, en los márgenes de mis libros, también en servilletas de cafeterías y hasta en boletos de autobús.

Susana.Y nada más, hasta el cansancio.

Los relojes en las paredes del aeropuerto señalan la hora de varias ciudades. La soledad no tiene relojes. Sus vacíos no se pueden medir. El tiempo es sólo una referencia, tal vez un número o una fecha, como los que utilizas para poner en tus cartas.

Querido Marco, estoy súper emocionada. Me caso en dos semanas. ¡En serio! No te imaginas lo feliz que soy. Todo ha sido tan inesperado. Él se llama Fernando Gutiérrez de la Torre, es ingeniero y es uno de los dueños de KPMT Constructores. Nos conocimos en el cumpleaños de Claudia hace dos meses. Fue amor a primera vista. Imagínate que allí mismo me pidió para ir a cenar al día siguiente, y a la tercera semana de salir juntos me propuso matrimonio. ¡No te parece increíble! Lo tienes que conocer, es lindísimo, además es súper inteligente y puedes hablar con él de lo que sea... Estos días han sido muy agitados para mí, con lo repentino que ha ocurrido todo y con los preparativos para la boda, apenas he tenido tiempo para dormir. Hace dos días, por ejemplo, regresé de Miami de comprar el vestido y mañana Fernando y yo vamos a visitar al Cardenal para que sea él quien nos case. Te cuento que la boda va a ser en la Iglesia Virgen del Pilar. Para asegurarme que vendrás te compré el pasaje de avión. El vuelo es por Iberia y tiene fecha 15, o sea, dos días antes de mi matrimonio. Me habría gustado mandarte la tarjeta de invitación para sorprenderte, pero recién las van a tener listas este fin de semana. Además, tú eres mi mejor amigo y no necesitas invitación, así que ya sabes, tienes que estar ese día en primera fila. Me despido de ti, y espero verte en dos semanas. Tu siempre amiga, Susana.
P.D.: No me he olvidado de la novela que me prometiste. Muero de ganas por leerla, espero que ya la tengas lista. Tienes que mostrármela cuando vengas a Lima.

Pero la novela aún no existe. La novela ya debería estar terminada y sólo tiene una palabra, un nombre. He hurgado en el recuerdo buscando una señal, un gesto que demuestre sentimiento y sirva de argumento para la historia. Pero el esfuerzo es inútil. No hay ninguna esperanza de acceder a ti, nada que traspase los muros de tu amistad, y lo que es peor, nada que pueda vencer mi timidez; esa maldita manera de querer en secreto, de no saber decir las cosas a tiempo. Te extraño Susana, y extraño los besos que no te di y no reclamaré. ¡Dios! ¿Entonces para qué escribir la novela? Tal vez para llenar ese tiempo vacío, ese tiempo de nadie, o tal vez para no tener que seguir escribiendo tu nombre por todos los rincones de mi escritorio.La beca de literatura vence en seis meses más. En ese tiempo puedo hacer dos cosas: procurar escribir una novela corta que justifique mi estancia en Europa y sirva de inicio a mi carrera literaria, o puedo seguir intentando escribir tu novela. Tal vez debería consagrarme a ella a tiempo completo. Como Abel Aguilar, mi compañero colombiano en el cuarto de pensión, que abandonó sus estudios de filosofía y ahora trabaja doble turno para ahorrar dinero y regresar a su país para casarse con su novia.

Debería inventar una coartada. Decir, por ejemplo, que terminé la novela y dejé olvidados los manuscritos en el autobús. Pero no lo creerías, así como tampoco creerías que se pueda estar seis meses en Madrid sin escribirla. Jamás entenderías que se pueda estar todo este tiempo sin pasar de una sola palabra; tampoco entenderías que se pueda amar en secreto, y mucho menos entenderías los miles de años que caben en seis meses de no verte, de no estar cerca de ti.

Quizá debería presentarme en la iglesia, detener la boda, decir que no te puedes casar, que yo te espero hace mil años. Pero sería arruinarte el futuro. Tu futuro está hecho de Matrimonio en la Virgen del Pilar y fotos en la página social de Hola y El Comercio. Tu destino es casarte con un hombre “de buena posición”, como dicen tus amigas, y vivir en una casa grande en la zona exclusiva de la ciudad. Tu historia tiene un final feliz, como corresponde a las buenas historias burguesas. Mi futuro es incierto, porque está hecho de silencios, de soledades y de páginas en blanco.

4 y 50. Por los altavoces están llamando a los pasajeros del vuelo a Lima.

Las personas entran en fila a una sala antes de abordar el avión, en la puerta una mujer revisa los boletos. Todos llevan maletas y cosas para el viaje. Algunos siguen despidiéndose, se abrazan, lloran y hacen adiós con la mano. Sus familiares o amigos permanecen de pie, mirando por el interior de la angosta puerta después que la persona ha desaparecido tras ella.Ultima llamada. Los vuelos españoles son puntuales. La señorita en la puerta revisa su reloj, nadie más se acerca. Ella se cansa de esperar y también entra a la sala. Aún puedo levantarme, correr, y alcanzar antes de que cierren la puerta. El señor a mi costado me mira, hace una hora le dije que iba a Lima. El boleto tiembla por última vez en mis manos.

Adiós, querida Susana, siento mucho haber echado a perder la novela.

La Novela, 1er puesto Concurso de cuentos IPP 2001

¿Cómo seducir a una dama?

¿A qué caballero no le ha pasado que una dama en algún momento ha rechazado sus proposiciones? (nobles o innobles, eso no viene al caso). Está claro que ellas nos eligen. Antiguamente no pasaba eso, el papá casaba a la chica con el mejor partido económico para la familia y punto, ellas no elegían.

Pero bueno, ya que uno tiene que adaptarse a los tiempos y a ellas, y si usted es un caballero sin mucha suerte en las artes de la conquista femenina, tranquilo, no hay que desesperarse, lo único que hay que hacer es darles por su lado. ¿No sabes cómo? ¿Para qué estoy yo entonces? ¿Para qué está tu sensei, tu apu, tu obi wan kenobi? Hoy quiero compartir contigo unos tips para que no se te resistan.

Es regla universal que la mujer no sabe lo que quiere, entonces hagámosle creer que nosotros sí. Y eso viene desde tiempos remotos, desde cuando hizo tratos con la serpiente (ahí se jodió el Perú, el paraíso y el mundo). Ellas navegan en dudas, entonces reclaman del hombre certezas. Su carencia de norte puede, en algunos casos, ponernos en riesgo a nosotros. De ahí que haya más de un muerto al tratar de conjugar el alma de una mujer con su afecto carnal. Sucede que es simplemente imposible. Son cosas imposibles, como dice la canción de Cerati. Encontrar una chica que en una alquimia bendita integre perfectamente cuerpo, mente y espíritu es como luchar contra molinos de viento. No sorprende entonces costumbres como la de los negros Bongó que matan a la mujer cuando envejecen, convencidos de que los años hacen de todas una brujas. Entonces, ¿qué es lo único que las salva? El amor. Por ello, mis estimados, empapémoslas, recorrámoslas, atravesémoslas con esas cuatro letras. Aquí 5 tips de tu jedi sobre cómo seducirlas para conseguir su amor incondicional.

1. Sé honrado. Que no es lo mismo que no mentir. Las mujeres, todas sin excepción detestan la mentira, por eso hay que tener mucho cuidado a la hora de no decirles la verdad. Organícese. Planifique. Plantee bien su coartada. Adultere documentos si es necesario. Desarrolle una reacción intelectual espontánea capaz de crear una verdad que sea creíble por todos lados. Por ello, piense rápido, sea ágil de mente. Toda verdad es relativa, pero la suya debe ser perfecta. El amor, mi estimado, es una ilusión, por ello aprenda a darle vida a lo imaginario. Ya lo dijo el célebre creador de los cosméticos, Max Factor: Nosotros no vendemos cosméticos, vendemos ilusiones.

2. Personalidad. No importa si te falta belleza física, lo que no te debe faltar es personalidad. Si la naturaleza se olvidó darte de un lado, tú debes ver que no te falte de otro. Ya se ha visto que especimenes no tan agraciados conquistan chicas hermosísimas solo por su imagen. Cuenta mucho la vestimenta, las actitudes, desenvolvimiento, etc. Como publicista te puedo decir que nos encargamos especialmente de dotarle esta característica al producto o servicio que le hacemos publicidad. Eso, a la larga, ayuda a crear imagen de marca. Y en las personas ayuda a ser atractivo. Pero si quieres evitarte este trámite, la billetera es un buen aliado. Para algunas mujeres el poder adquisitivo es importante. En ese caso la ecuación es fácil: la cantidad de dinero que necesita para seducir a una dama será proporcional a su grado de fealdad (la de ella por supuesto).

3. El poder de la palabra. El verbo es la llave que abre cualquier puerta, incluso las más difíciles. Estudios científicos coinciden que mientras los hombres son enamorados por la vista, las mujeres lo son por el oído. Sea elegante en su discurso. No sea floreador, que ellas se dan cuenta cuando las están floreando. El truco es que parezca casual, natural. Una frase bien puesta cuando ellas menos se lo imaginan elevará sus puntos Bonus. No lo olvide: a las mujeres y a los borrachos se les convence con la palabra.

4. Confianza. La complicidad es un vínculo irrompible y duradero entres dos seres humanos. Es muy probable (98% seguro según hemos comprobado los especialistas) que una situación de complicidad conduce sin remedio a una situación íntima. Por eso no dude en entregarle su confianza a la mujer que pretende. Hágame caso y cantará como yo: ese secreto que tienes conmigo, nadie lo sabrá, ese secreto seguirá escondido una eternidad…

5. Hágala reír. El sentido del humor es el lubricante natural de cualquier relación. Úntelo, frótelo sin pudor. Ya lo dijo el gran Oscar Wilde: la sonrisa es la mejor forma de unir a dos personas. Le dejo un truco: búrlese de si mismo. Alguien que se burla de si mismo demuestra tener una personalidad fuerte, y resulta irresistible a los demás.

6. Intimidad. Es aquí donde confluyen los cinco puntos anteriores. Es la convergencia de este pentagrama de seducción. Aquí nadie lo puede ayudar, usted y su viril apéndice se encuentran solos. Si la naturaleza lo premió con zapato talla 52, provecho. Pero sino enséñele a la susodicha las artes de la autoayuda, recuerde a San Francisco de Asís cuando decía: Dar es recibir.

Diosito existe

Diosito existe
A finales del 2006 hice unas peticiones a Diosito. Me concedió al menos una. Ahora sé que existes.




Peticiones al niño Manuelito


Niño Manuelito ojala te encuentres muy bien en compañía de tu burro, tu llamita, tu alpaquita, un chanchito, dos patos, un cuycito y cuanto animalito haya por ahí. Para este 2007 quisiera pedirte solo 3 deseitos, por favor no me los ignores como el año pasado. Gracias.


1. Por favor, que bajen las llamadas de celu a celu, cualquiera sea el operador. Que las llamadas de Telefónica a Claro cuesten menos y viceversa. Que no frieguen todos los días con sus promociones asquerosas. Y si es que alguna vez me paso a Claro, que ya no haya el mensaje misio. Pucha que roche: Claro le informa que el número tal le quiso llamar pero no cuenta con saldo. Osea, en buen cristiano: el rapaz que le quiso llamar es un muerto de hambre, un zarrapastroso que no tiene para una tarjeta de 10 soles, un misio que tiene teléfono y que no puede pagarlo. Le recomendamos elegir bien a sus amistades.


2. Mejor publicidad, menos calatas, menos ay mama pide Pulpin, menos publicidad cojuda, menos: siempre habrá una más rica que otra y juaaa sale una loca sacando de cuadro de un caderazo a la otra. Por favor, sres clientes no nos subestimen. Ya no soporto al monstruo de la computación ni sus sagas. Que cuando tome desayuno por las mañanas deje de ver publicidad tan estúpida en los noticieros de las mañanas, ya no lo soporto, por favor, Manuelito, oye mis plegarias, mi estómago te lo agradecerá.


3. Ya basta de Gastón Acurio. Regálame un día sin verlo, sin tener que topármelo en la tv, radio, prensa, revista, afiches, folletos, paneles paraderos, etc. Todo lo que toca Gastón es un éxito, ya basta. Es decir el tipo me cae recontra bien, tiene carisma, es súper chévere, pero ya basta, ojalá que le vaya muy bien, que abra más sucursales por el mundo y otra en la luna y en Marte, pero regálame un día sin tener que topármelo sería muy mostro. Un día sin que pruebe nada y diga: mmmmmm. Si me la concedes, prometo volverme vegetariano.

La sopa de San José

Es muy probable que después de leer este texto me gane la antipatía de muchas personas. Es casi seguro que más de uno me eliminará de su agenda telefónica, de su Messenger, de su hi5, y hasta de su libretita imantada de bolsillo. No importa, riesgos más grandes he corrido en mi vida, pero ahora que estamos cerca de la Navidad, tengo que decirlo, no me la puedo seguir guardando un año más: odio la Navidad, la Navidad me parece una mierda. Ya está, ya lo dije, y ahora sí, todas las profecías bíblicas pueden caer sobre mí.

Odio la Navidad porque desde que tengo uso de razón en mi casa me daban chocolate caliente en vez de Inka kola helada. Yo pregunto: ¿por qué mierda tienen que hacer chocolate caliente en diciembre si hace un calor del carajo? Si estuviéramos en un país nórdico macanudo, pero estamos en Caja de Agua, y en Caja de Agua en Diciembre hace calor. Me imagino a las viejas dándoselas de buenagente sirviendo litros de chocolate hirviendo al pobre vigilante del edificio donde viven. No me quiero imaginar la diarrea del pobre al día siguiente.

Odio la Navidad porque de niño tenía que esperar hasta la cena de la medianoche por un maldito pavo, mientras mi tenia estaba muriéndose de hambre. ¿Y todo por qué? Por un mugriento pavo. Díganme si no hay carne más insulsa, desabrida y seca que el pavo. Y la gente en esta época se pelea por comprar un pavo, un pollivapo, un pavipollo o como mierda se llame. Ah, y si es San Fernando mejor, porque usted sí es de la buena familia. Y encima rellenan el pavo con tontería y media, que al otro día si no acabas en el Casimiro Ulloa por intoxicación es un milagro. Y cómo no va a ser una bomba al hígado si lo rellenan con pasas, manzanas y mayonesa A la Cena de sobre gigante. Encima le meten esa porquería de puré de manzana. Carajo, esa papilla de manzana es sólo para los bebés o para los enfermos, no jodan.Me revienta la Navidad porque hay un tráfico de mierda por toda la ciudad. Lima de por sí es imposible, y en Navidad es diabólica. Y eso que el huevas que escribió el libro: Lima la horrible, no tuvo que pasar por Mesa Redonda o por uno de estos Centro Comerciales modernos, sino le ponía un adjetivo peor. La gente se le da por comprar como si se acabara el mundo, lo peor es que van con sus hijos de 4 ó 5 años. Yo pregunto: Señor, señora ¿por qué mierda tiene que llevar a su hijito entre un mar de gente, so peligro de que lo empujen y lo pisen? Mucho ayuda el que poco estorba, recuérdelo.

Odio la Navidad porque no hay nada más cojudo que los villancicos. ¿No me creen? Ahí les va uno muy conocido: “…sopa le dieron al Niño, no se la quiso comer, y como estaba tan dulce, se la comió San José”. Empecemos por el principio: la sopa no se come, se toma. Y yo digo, ¿quién carajo es tan huevón para darle sopa al niño?, cuando un niño recién nacido sólo toma teta, por más que seas un padre primerizo lo tienes que saber. Encima hacen la sopa dulce. ¿Quién fue el huevas triste que le echo azúcar a la sopa en vez de sal? ¿Quién se hueveó y en vez de echarle sillao le echó esencia de vainilla a la sopa? Pero más cojudo es el que se toma esa sopa; porque si el niño (será niño pero no huevón) no se la toma, la debieron botar pero no dársela a San José. A menos que el pobre haya estado de hambre. Ay, Dios, no digo que para imbécil no se estudia.

Hay otro villancico que dice: “…con mi burrito tamalero, voy camino de Belén, si me ven, si me ven voy camino de Belén” ¿En la época de Jesús ya habían tamales? ¿Te imaginas a la morena gritando por el desierto de Belén gritando: tamaaaaaaales, tamaaaaaaales, a 2 soles los tamaaaaaales? ¿O es que el bendito burro no comía pasto y sólo comía tamales, y por eso era tamalero? Bueno mis estimados, tengo que decirles que no es ni uno ni lo otro. Investigando descubrí que el burro no es tamalero, sino tabanero, que viene de tábano, que es la mosca de los ganados. ¡Ah! ¿Cómo la ves? ¿Te sorprendí? Ahí te dejo la pepita del saber.Hay otro villancico que es una patada al cerebro: “…pero mira cómo beben los peces en el río, beben y beben, y vuelven a beber, los peces en el río, por ver al Dios nacido” Yo pregunto ¿los peces beben? Primera noticia para mi que lo peces bebían. Aunque no me sorprendería si este villancico tomó como referencia a un pez de nuestra riquísima fauna marina que vive cerca de los colectores: el pez conocido como borracho, nuestro más insigne pez bebedor, que se alimenta de todos nuestros desechos.

Cómo no odiar la Navidad si cada diciembre en el colegio religioso en el que estudié siempre nos hacían formar para cantar estos villancicos. Ahí nos veías, en fila, con nuestro uniforme Maruy repitiendo sin saber lo que significaban esas canciones. De verdad que después de habernos hecho escuchar tanta cojudez tienen suerte de que no acabáramos siendo asesinos en serie o políticos.

Odio la Navidad porque esta época hace sentir más sola a la gente sola. Odio la Navidad porque en esta época sube el índice de suicidios producto de la depresión ocasionada por la maldita soledad. Odio la Navidad porque Lima en este mes no está llena de limeños sino de faristeos que sólo buscan vender, vender y vender. Si tuvieran alma, ya la habrían vendido al mejor postor hace rato. Odio la navidad porque la gente mercantiliza el sentido de compartir. Odio la Navidad porque en todos lados encuentras las luces chinas acompañadas de esa maldita musiquita navideña. Odio la cancioncita esa que dice: “feliz navidad para todos, feliz navidad para todos, en Saga Falabella hay lo buscas, feliz navidad para todos”. Odio la navidad porque se engaña a los niños que Papa Noel les va a traer regalo. Odio la Navidad porque los papás les toman fotos a sus hijos sentados en las piernas de ese gordo pederasta.Odio la Navidad porque en las oficinas existe la práctica común de intercambiar regalos con el amigo secreto. Me paso por los huevos al amigo secreto. Porque nunca es secreto y ya estás esperando que te haga un regalo de mayor valor del que tú compraste. Y además en la mayoría de esas oficinitas deprimentes nadie tiene amigos.

Odio la Navidad porque si estás casado tienes que escuchar: “este año nos toca en casa de mis papás, porque recuerda que el año pasado la pasamos en la casa de tus padres”. Parejas cojudas. Me revienta la Navidad porque a pesar de que todos los años se hacen las mismas advertencias siempre suceden las mismas desgracias. Titular diario El Chino, 25 de diciembre: “Chibolo muere por tragar rascapiés. Pensó que era caramelo” o sino “Se quema jato por dejar prendido árbol de navidad” o “Mamarata vuela mano a chibolo”.

Pero lo que más me revienta de la Navidad es que salen a flote hipócritas bondades. Me jode ver cómo las personas creyendo que hacen un bien, regalan su ropa vieja y hongueada a las personas más pobres, mientras ellos ya reventaron su tarjeta Ripley. Llega al pincho ver a tías pitucas organizando chocolatadas para la gente más humilde. Chocolate que ellas jamás tomarían a menos que quieran purgarse. Me jode ver a niños ricos pidiendo los regalos más caros, mientras el niño que vive en la punta del cerro sólo desea una bicicleta para empezar a rodar sus sueños.

En Stereo

Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos, y que tu blusa adora sentimientos que respiras. Tenés que comprender que no puse tus miedos donde están guardados, y que no podré quitártelos si al hacerlo me desgarras. No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas sabiamente, quiero que me trates suavemente. (Trátame suavemente)
- ¿Y yo cómo sé que es verdad? –dice ella.
- Vas a tener que confiar en mí solamente.
- No es suficiente, M.
- Te amo, confía en mí, el tiempo me va a dar la razón, no te voy a fallar, ya verás.- No confío en nadie, no quiero que nadie me haga daño, es mi mecanismo de defensa, lo siento.
- Sólo hazme un espacio chiquito aquí – y señala el corazón de ella- ponme si quieres en el sótano de tu corazón, verás cómo logro subir.
- Para ti es fácil decirlo, pero no quiero que nadie me haga llorar de nuevo ¿entiendes?
- Si algún día te hago llorar que me caigan todas las maldiciones del mundo, que me caigan mil rayos, dos mil tornados y todos los aviones Mirages de la Fuerza Aérea.
- Ja, no pues, así no se vale, si los aviones de la Fuerza Aérea se andan cayendo a cada rato.
- Entonces… ¿puede ser? ¿puedes confiar un cachito en mí?
- No sé, M, no sé…
- Mira, siente mi corazón –él coge la mano de ella y la mete por debajo de su camisa.
Ella siente un papel que se desprende del pecho de M
- Sácalo -la anima.
Entonces ella se da cuenta que es un papel recortado en forma de corazón que estaba pegado en el pecho de M y que dentro estaba escrito su nombre.
- ¿Ves?, mi corazón tiene escrito tu nombre, ¿y no me vas a conceder el derecho a la duda al menos?Ella cierra los ojos, lo niega con la cabeza, pero el gesto de M ya abrió una rendijita.…
Estamos al borde la cornisa, casi a punto de caer, no sientes miedo, sigues sonriendo, sé que te excita pensar hasta dónde llegaré, difícil de creer, creo que nunca lo podré saber, sólo así yo te veré, a través de mi persiana americana. (Persiana Americana)

Entonces, quién va primero, pregunta ella. Primero las damas, dice él. Ella mete la mano a su bolso de Hello Kitty y saca una cajita. Con la punta de los dedos coge una piedrita del tamaño de un frijol y la coloca sobre la mesa. Esta piedrita la recogí cuando fui a Cuzco, cuando estuve en Sacsayhuamán. Me gustó mucho porque es moradita y me pareció bonita, y además estaba tan sola entre otras piedras feas que la recogí. Es para ti, te la regalo, dice ella. M abre su mochila, saca un libro (la primera edición de El amor en los tiempos del cólera), lo abre, y de entre sus páginas coge algo tan transparente y frágil que apenas se puede ver: es una pluma pequeña. La pone sobre la mesa, al lado de la piedrita de Sacsayhuamán. Se le cayó a un ángel, y yo la tomé para ti, para otro ángel. A ella se le llenan los ojos de alegría y de amor. ¿Quieres ser mi esposa?, dice él. La pregunta la toma por sorpresa. Más te vale que respondas rápido porque el ángel anda buscando su pluma y no puede volar para regresar al cielo. Ella responde con la única respuesta que puede dar una mujer enamorada. Entonces hasta que la muerte nos separe, dice M. Hasta el amor en los tiempos del cólera -dice ella, señalando el libro de M- y porque nunca me des cólera en los tiempos del amor. Ambos sonrieron, pidieron más cerveza y canchita para celebrar su unión.

…Me verás caer como una flecha salvaje, me verás caer entre vuelos fugaces, Buenos Aires se ve tan susceptible, es el destino de furia, lo que en sus caras persiste. Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas, sabrás ocultarte bien y desaparecer entre la niebla. Un hombre alado, prefiere, esta noche. (La ciudad de la furia, versión unplugged)

Ella se emociona hasta las lágrimas cuando al salir del baño encuentra la habitación iluminada con velas aromáticas, una caja de Rosatel sobre la cama, una botella de vino tinto y dos copas servidas. No digas nada -dice M- y déjame vivir este sueño. La abraza y le reitera por millonésima vez que la ama. Desde aquí -y señala su pecho- hasta la estrella más chiquita. Ida y vuelta, dos veces. Mira que es grande mi amor, nunca me dejes, ¿si?, te amo como no tienes idea. Ella no sabe qué decir, no se esperaba esto. Salud, por ti, por tu cariño y por haberte conocido –agrega él. Ella lo besa y el tinto sabe mejor de sus labios. Al terminar la botella ningún amor sobre la tierra se comparaba al de ellos. Embriagados de vino y de amor, sus cuerpos son un remolino entre las sábanas, que se mueven al ritmo de la versión unplugged del CD que M grabó para la ocasión. Él mira la desnudez de cuerpo y espíritu de ella y se convence de que así es el paraíso, la zona pura, la perfección.

Somos cómplices los dos, al menos sé que huyo porque amo. Necesito distensión, estar así despierto es un delirio de condenados. Como un efecto residual, yo siempre tomaré el desvío, tus ojos nunca mentirán, pero ese ruido blanco es una alarma en mis oídos. No seas tan cruel, no busques más pretextos, no seas tan cruel, siempre seremos prófugos, los dos… (Prófugos)
Ella no se había puesto ni una pizca de maquillaje pero estaba más bonita que nunca. Hacía un año que habíamos terminado, y dos meses que ella salía con alguien. La excusa fue verla después de tanto tiempo pero en realidad quería serrucharle el piso al fulano. Mis fines eran nobles: quería regresar con ella porque aún no se me había ido el amor. Es tan corto el amor y tan largo el olvido, escribió el poeta. Era mediodía y tomamos unas cervezas contra el calor. Gracias a Dios y a los marketeros ahora se pide la cerveza de tres en tres, así que fueron tres mías y tres de ella. Ella es risueña de por sí y por el 6% de alcohol de las cervezas. Tenía una sonrisa preciosa, como sacada de una publicidad de cremas dentales. Era una de las cosas que me encantaba de ella, y se lo dije, en realidad le reventé mi mejor arsenal de cohetes. Ya para ese momento estábamos muy cerca. Así es la ley de la física: cuerpos distintos se atraen. El beso fue inevitable. Nos besamos como si fuéramos dos sedientos, como si tuviéramos mariposas en nuestras bocas. No voy a regresar contigo –me dijo-, es una decisión que ya he tomado. Insistí, obviamente, buscando argumentos que trastocaran su decisión. Fue inútil, pero igual la seguí besando con la esperanza que mis besos hicieran lo que mis palabras no podían. El destino y la radio me echaron una mano: …no seas tan cruel, no busques más pretextos, no seas tan cruel…pero fue en vano, en ese momento ya no nos pertenecíamos; éramos fugitivos, desertores…prófugos. Ahora que no estoy para cuidarte, vas a tener que hacerlo tú sola. Cuídate mucho, en serio –le dije. Sé feliz, no importa si a mi lado, o al lado de otro, pero sé feliz. Le desee lo mejor del mundo, pero en el fondo estaba hecho mierda. Nos besamos hasta que el taxi nos dejó en su casa; sabía que eran los últimos besos y había que aprovecharlos. No la he vuelto a ver desde entonces, a lo mucho hemos conversado trivialidades por teléfono. Ya no la amo, pero la amé, y mucho. Y tal vez el día que ella escuche una de estas canciones también se acuerde un poco de mi.

3er puesto Concurso de cuentos de la YMCA Peru 2008

Maldita vecindad

Malditas las combis. Maldito el reguetón. Maldito sea el tiempo que pasa sin misericordia. Maldita sea la programación de la televisión nacional. Maldita sea la chica que me dio una excusa idiota cuando la invite a salir. Maldita sea la política. Malditos los Humalas, los Fujimori y los Montesinos. Malditos todos los que hacen que uno se pregunte: ¿cuándo se jodió el Perú? Maldita sea la selección de fútbol porque nunca he visto un mundial. Malditos todos los imbéciles que aún gritan los goles de la selección. Malditos los que canjean el collar de metal de la Backus para apoyarla.

Malditos los que se ríen a carcajadas en el cine. Malditas las colas. Maldita sea la mala publicidad. Maldito sea el monstruo de la computación. Malditos los clichés. Malditas las veces que no me vinieron las ideas. Malditos y malditas los que no tienen criterio. Maldita la intransigencia. Malditos los pederastas y violadores. Malditos los que violan cualquier derecho. Malditos los que ponen a todo volumen el radio de sus carros para que todos sepan que nunca tuvieron radio en su infancia. Malditos los que son faltos de humildad. Malditos los que se computan lo máximo porque tienen una profesión y un buen empleo. Malditos los que no tienen nada y se computan lo máximo. Maldito sea el racismo. Maldita sea la página de sociales que azuza este racismo. Malditas sean las religiones. Malditas sean las bodas religiosas, maldita toda la parafernalia que la rodea: vestido blanco, tortas de cinco pisos, partes, pajes, aros, maldita las caras de cojudos de los novios. Malditas las veces que amé y me dejaron, malditas las veces que no amé y tuve que dejar. Maldita la chica que me gusta y no me da bola. Maldito el huevón con el que sale esta chica.

Maldita sea la veces que me dieron monedas falsas, y malditas las veces que tuve que re entregarlas. Malditos los impuestos. Malditos los artistas que tocan en Chile y no vienen al Perú. Maldita sea la resaca de todo lo bebido (y de todo lo vivido). Maldito sea el verano, maldito el transporte público en esa época, y en cualquier otra, pero en especial en esa. Malditos los que te meten el carro. Malditas las chicas que no se depilan. Malditas las veces que tengo que afeitarme. Malditas las chicas que te coquetean y después zafan. Malditos los que dicen: haiga, apéguese y quedrá. Malditos los que se arrancan la flema de la garganta y dejan la granja villa en la vereda.

Malditos sean los científicos que inventan nuevas armas para matarnos en vez de producir una loción eficaz contra la caída del cabello. Malditas mis canas. Malditas mis ojeras. Malditas sean las veces que no pude viajar a Cuzco. Maldita mi panza chelera. Maldita mi afección a la garganta que me cagó el mes de mayo. Malditas las mamás que visten de monstruos a sus hijos en halloween. Maldito el halloween y la música criolla. Maldito sea el orgullo que tengo de ser peruano y no soy feliz. Maldito sea el “sí-se-puede”. Malditos sean todos los que maltratan a los animales. Malditos los zoológicos.

Malditos todos los poseros que van a la feria del libro y salen con bolsas llenas de libros como si fueran canastas de mercado llenas de tomates o cebollas. Malditos todos los que van y no compran nada. Maldita la cólera en los tiempos del amor. Malditos los egocentristas y los que retocan sus fotos en photoshop para colgar en el hi5. Maldita mi voz que no sirve ni para cantar en la ducha. Malditos mis dos pies izquierdos que no saben bailar y malditos los dedos de mis manos por no saber tocar ningún instrumento. Malditas las veces que lloré de amargura y maldita la vez que necesitaba un abrazo y no llegaste para dármelo. Malditas las ligeras promesas de amor. Maldita sea la sensación de creer que no puedo enamorarme de nuevo. Malditos sean todos los que maldicen en vano y maldito sea mi insomnio que me hace escribir de madrugada.

28 en Lima

Me he quedado en Lima para fiestas patrias, lo cual a primera impresión podría resultar aburrido, lo mismo pensé cuando me desperté tempranísimo este 28, pero, aguanta, me dije, pensándolo bien no puede ser tan malo, es decir, como si fuera una concertada peregrinación, todos se mandan mudar en esta fecha. Lima queda casi vacía, ¿eso nomás no es una maravilla? Chao combis haciéndose carreritas, adiós a las horas punta (aunque horas putas le vendría más a pelo), todas las pistas de Lima, de pronto, se ven convertidas en vías expresas, en freeways norteamericanas, that´s great. Además, a diferencia de Semana Santa, no programan Ben Hur, Los diez mandamientos, o Mamá no vendas mis muletas.

Bueno pues, algo había que hacer, o sea, ver la parada militar tampoco es el bacilón, no sé a ustedes pero ver a gente marchando nunca me cuadró, es más, debo confesar casi con orgullo que pasé el curso de Instrucción premilitar en el colegio con las justas, en quinta nota, en definición por penales, casi rigiéndola al yan ken po. Será por eso que no entiendo a las hordas de personas que son capaces de pagar por un espacio para ver a los militares exhibiendo nuestro poderío: tanques viejos con pintura nueva, jeeps de la segunda guerra mundial, o ver al veintiúnico MIG29 que tenemos (los otros 11 están malogrados) cruzar veloz el cielo con dirección a las Palmas antes que se caiga. Si Chile quiere hacernos la guerrita, ahora mismo nos encuentra con los pantalones abajo. En fin, los militares, los militares, cómo me gustan, cómo me gustan los militares…

Soplarme el mensaje presidencial tampoco estaba en mis planes. El floro de charlatán de plaza de García ya no me sorprende. Para ingenuos los chibolos. Si has sobrevivido a su primer gobierno estarás de acuerdo conmigo, sino pregúntale a tu hermano mayor acerca de la leche Enci y el pan tolete.

Diario El Comercio, sección Luces. Selecciono un par de actividades que prometen: circo de La Tarumba, y la película Los Simpsons. Reviso la agenda de mi celu buscando una amiga que me haga la taba. Reparo en que estoy caído de amigas: la mayoría tiene hildemaro, o están fuera de Lima, o es mejor no llamarlas en este momento, no por ahora, no pregunten por qué. Ni modo, tendré que ir solo, triste y desamparado como murió San Martín.

Línea 73. Radiomar Plus, categóricamente superior. Ayyy quéee riiiico: …y si algún día te acuerdas de mí, recuerda que yo, te quise tanto, y tú sin piedad, te fuiste de mí, sabiendo que te amaba, me pagaste mal, sabiendo que te amaba… (y sabiendo me dejó la condenada, y sabiendo).

Lo primero que me doy cuenta cuando estoy en la calle es que ahora resulta que ser peruano es lo mas cool del mundo. Nuestra comida es la mejor del mundo, nuestra bebida de sabor nacional es la más rica, Machu Picchu 8va maravilla del mundo, que el chullo y la creatividad peruana. La cagadita. Si no puedes contra ellos te les unes. Do menor, maestro: Perú campeón, Perú campeón, es el grito que repite la afición, Perú campeón...

Camino a la carpa roja y paso al lado de una cola larguísima. ¿Qué habrá? ¿Estarán pagando a los claeístas? ¿Será chocolatada? Wiflas, era la cola para La Tarumba. Caballero pes, a hacer la cola rodeado de niños engreídos y chillones. Una de las cosas que no entiendo es por qué los papás llevan a sus chukys de tres años o menos al circo o a espectáculos que no comprenderán porque sus mentes aún no están preparadas (sino pregúntenle a cualquier psicólogo). A hacer de tripas corazón, todo sea por ver el show al que le habíamos hecho parte de la publicidad a comienzos de año. Minutos más tarde, anuncian que ya no hay entradas para función de 5 ni de 8. Señores, lamentablemente se nos han agotado las entradas, sólo tenemos hasta el caballero de camisa verde, agradecemos su asistencia y preferencia, si gustan pueden adquirir entradas para la función de mañana. Salgo de ahí preguntándome si todavía habrá entradas para el circo de la Chola Chabuca y maldiciendo la suerte que tienen los que no se bañan.

La imagen de Gastón Acurio está por todos lados: afiches, paraderos, paneles, encartes. Le va tan bien, que da bronca. Es más, no parece peruano de lo bien que le va. ¿Diosito, por qué no haces que se atore con un huesito de pato a la orange, o con alguna mariconada novoandina? Coaster Chorrillos-Larcomar-Arequipa: …y se llama Perú con p de patria, la e del ejemplo, la r de rifle, la u de la unión, y se llama Perú con p de… ¡la puta madre, por qué no avanza si está en verde!

Saliendo del cine me encuentro con “el chato” Eduardo (que para mi sorpresa ya no era chato) e iba abrazando a una flaca buenísima. Me pregunto en qué momento pegó el estirón porque adolescente no era. Aprovecho que ella va a comprar un pucho y le pregunto cómo hizo para crecer. 3 vasos de leche Gloria al día, no creo. Nada, brother -me dice- chequea solapa mis tabas: Elevate shoes. ¿Tú que eres publicista, no has visto la propaganda? Santas tabas, Batman. Y agrega: una flaca del tamaño del Mariela ni cagando daría bola a un chato, ¿manyas? Sí, pues, para estar con un hembrón de ese tamaño tienes que ser alto, ni cagando puedes ser chato, sino a su lado eres media persona. Peor aún: eres media vida.

Mariela regresa y el buen Eduardo aprovecha para calumniarme generosamente. Así que tú eres el que escribe, -dice ella, abriendo sus ojos marrones- he leído los textos que mandas al mail de Eduardo, están mostros, sobre todo el último, pastillas para los publicistas, creo que era, ¿no? Algo así, respondo. Luego Eduardo me pregunta si he visto a fulano, zutano y mengano. Y cuando ya no hay más chismes para contar y el tiempo que corresponde a un saludo casual se ha excedido buscamos la forma elegante de poder zafar. Nos despedimos y Eduardo me dice: Chaufas, tío, no te pierdas, (cada vez que me dicen eso presiento que empiezan a olvidarme) –y remata: mañana te mando unas direcciones de blogs en Internet para que las chequees. (como quien dice: ¿Cuándo pones tu blog para leerte ahí y dejas de escribir cojudeces a mi correo?). No me queda más que poner mi mejor cara de huevón para el beso de la espigada Mariela. Antes de doblar la esquina echo una última mirada. Mientras caminan Eduardo le aplica un pellizco a la nalga derecha de ella. Insisto: qué suerte tienen los que no se bañan, por la voluntad general de los pueblos y por la injusticia de su causa que Dios defiende.

¡Vamos muchachos!

La mañana del sábado empezó más temprano que de costumbre. En realidad había empezado muy bien desde la noche anterior, en que por esas casualidades, las estrellas se habían alineado y el destino me había sido favorable. Como ídolo de la Federación Nacional de ciegas, miopes, presbicias, y astigmáticas, resulta que una de sus integrantes decidió pasar la noche conmigo, previa macerada en 6 litros de Brahma y 2 copas grandes de pisco sour como estocada final. Porque claro, podía ser ciega pero no cojuda.

Conmovido por mi buena suerte, y antes que se le pase la borrasca a mi querida amiga, nos refugiamos en el primer tres estrellas decente que encontramos. Ustedes comprenderán que un caballero (sí, estoy hablando de mí, no se sorprendan) jamás llevaría a una lady a un matadero donde el vecino de al lado se gana con los gritos de la flaca. No way. Hallamos uno decente donde si querías te servían desayuno al otro día de cortesía. No les voy a decir que mi performance esa noche fue de 7 u 8 polvorines, como alardeamos los hombres cuando estamos entre hombres. Felizmente (y si alguien tiene alguna duda lo puede comprobar) tampoco soy eyaculador precoz. Líbreme el cielo de eso. Hubo, eso sí, y siendo totalmente honestos, un par de ocasiones en las que el enano se entusiasmó más rápido de la cuenta. Yo diría que fue más virtud de las chicas que estuvieron conmigo aquellas veces -porque estaban re lindas-, que por carencia mía. Pero bueno, volvamos al telaraña. Resulta que esa mañana jugaba Perú contra el país anfitrión del mundial sub 17. Este pechito, muy delicadamente, para no despertar a la flaca que dormía, prendió en televisor para ver el partido. Aprovechando que la comadre roncaba subí el volumen un toque. Y yo no sé si en las otras habitaciones la situación sería la misma, pero cada vez que había un remate de Perú se oía: ufffffffffff. Con sonido sorround venía la cosa. El asunto se desbordó cuando, a esas horas de la fría madrugada, se oyó un gooool que venía de varias direcciones: de las habitaciones del hotel y desde la calle donde los guachimanes celebraban el tanto. Mi amiga se despertó y yo buenagente la cubrí con la frazada para que no le dé un mal aire y le expliqué lo que pasaba. Como si tuviera resortes en sus cuatro letras, la comadre se sentó en one, y por qué no me avisaste, me dijo. Sube el volumen y dame esta almohada.

A mi me gusta el fútbol, no soy fanático (sólo del Barcelona y del Chelsea inglés, desde mucho antes que llegue Pizarro, así que no me frieguen), pero esta comadre era una apasionada. Y no lo digo en sentido figurado. Así como algunas se excitan con bailes o mariscos, esa mañana descubrí que el punto débil de esta comadre es el fútbol. Con una de sus manos intentó despertar a marito, pero el jugador seguía durmiendo. No era para menos, las manos de ella estaban heladas, y carajo, el frío produce una reacción contraria: en vez de pararse, se encoge. Quiero hacerlo antes que empiece el segundo tiempo, porque si le empatan a Perú no voy a querer nada, me dijo. La rechu. pensé. Vengo de una generación donde hemos visto que la selección de fútbol nunca ganó nada, es más, siempre le hacían el gol en el último momento, así que mejor aprovecho esta oportunidad antes que nos empaten, pensé. Me fui al baño y tuve una charla técnica con marito: mira, chochera, no me vayas a fallar ahora, está en juego nuestra reputación, puta madre, estamos jugando de local y no puedes fallarle a la hinchada. Tenemos que salir a ganar, y no sólo eso, tenemos que golear, así que, marito, desahuévate, ¿entendiste? Este rival no nos va a dar revancha si perdemos, ni siquiera si empatamos. ¡A ponerle huevos, carajo! ¡Vamos, muchachos, ustedes pueden!

Aparentemente la charla técnica surgió efecto porque ni bien entramos a la cancha empezamos arrinconando al rival. Le hicimos huachitas, bicicletas, sombreritos, estábamos hechos unos galácticos. 1-0. No conformes con el estrecho marcador seguimos atacando para asegurar el partido. 2-0 se puso al poco tiempo. Los expertos saben que ese marcador es engañoso, así que instruí a mis muchachos que buscaran la goleada. Metimos el 3-0 y el partido estaba asegurado -eso creí yo- hasta que mi buena amiga dijo: ahora me toca a mí. La rival hizo un ataque frontal y al rato la cuenta se puso 3-1. No había nada de qué preocuparse, aún teníamos dos goles de ventaja. Pero en estas lides aprendí que no vale confiarse mucho, entonces mi amiga hace un desborde fuera de cualquier manual de fútbol y kamasutra. 3-2 el score. Chanfle. Desde el borde del campo gritaba a mi jugador estrella que se metiera al área chica. Y en esa área no fallo, sino quedo como puntero mentiroso. Sin embargo la rival se cerró bien, tipo defensa italiana, y frenó el ingreso de mi jugador a su área chica. No, papito, conmigo no haces eso la primera vez -me dijo- .espérate a la segunda, y soltó una carcajada. Estaba claro que quien dominaba el encuentro era ella. Defendí esa pequeña ventaja con uñas y dientes (sobre todo), me resistí, aguanté, pujé, y te juro por la Melchorita, que nunca se ha visto resistencia tan férrea como la de esa mañana, sin embargo el empate llegó en un blooper, en los descuentos, en el tiempo extra. Suele pasar. Mi amiga y yo nos miramos, el sudor nos bañaba a los dos, una sonrisa se dibuja en su boca: esta última la luchaste con todo, me hiciste sudar. Sonreí. No suelo fijarme en mis amigas (entiendan, por eso son amigas), pero la encontré simpática, casi bonita. La abracé y me quedé buen rato así con ella.

El partido de la selección ya había terminado. Victoria peruana, ya se sabe. Apagamos el televisor y prendimos la radio: estaban tocando boleros. Pasamos retozando media mañana, abrazados, riéndonos, como si el amor se hubiera instalado en esa cama. Mi amiga se reía cuando pasaba mi mano por sus cabello y por el lunar cerca de su labio superior. ese lunar, que tienes cielito lindo, junto a tu boca, no se lo des a nadie que a mi me toca. El empate técnico nos había dejado conformes a los dos y no hubo necesidad de definición por penales. Me sentí tan tranquilo, que casi me animé a decirle para volver a vernos ese día mas tarde o al día siguiente, no necesariamente para bailar el conejito el conejito, sino solamente por el gusto de pasarla con alguien que te llevas bien. Otra cosa es que jamás les pregunto a mis amigas si están con alguien, o si ya se casaron (más que todo para que no me hagan la repregunta). Entonces la calma de la habitación es quebrada por la tonadita cachacienta del celular de ella: like a virgin, touch for de very first time, like a virgin... Baja el volumen del radio, y no hables, me dice serísima. Se levanta de la cama, celular en mano y se acerca a la ventana del cuarto. Hola. sí, en casa, recién levantándome. ¿tú dónde estás?.. salí con Claudia ayer, pero fue un rato. yo también.¿a qué hora llegaste?.. ah, ya, cuidadito con andar haciendo tonterías. ¿nos vemos más tarde en nuestra habitación?.. listo, entonces a las 4. un besote, yo también te extraño, gordito bye, bye.

Comprenderán que no tenía mucho que decir después de lo oído. ¿Pedimos el desayuno? me ha dado hambre, me dijo…Juliana, qué mala eres, qué mala eres Juliana…. El café estaba bastante amargo para mi gusto, pero igual tenía que pasar, no había de otras. ¿Te puedo volver a ver?, me animé a preguntarle después de pensarlo bien. Ella me respondió con un misil intercontinental desde el otro lado de la mesa: ¿Para qué? …Y el día que me quieras la rosa que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color… No, por nada, le dije, y seguí bebiendo mi café cargado. Yo podía ser el dueño de la pelota pero ella era la dueña de la cancha. Ni modo, calichín, así es el júlbol.